Él era diferente a todos los hombres que alguna vez habían estado aquí. Su traje negro estaba limpio y su camisa blanca, planchada. Desde el momento en que abrió la puerta se comportó como todo un caballero. Ayudó a un hombre con bastón, a levantarse de su silla y al acercarse a la barra para pedir una cerveza dijo "por favor" y "gracias". Fue por ese motivo que me pareció inoportuno hacer mención de su espantoso olor. En su ropa se había impregnado el olor a cementerio. Ahora, él se encontraba en mi bar tomando una cerveza sin marca, la conexión era obvia.
26 septiembre 2009
06 septiembre 2009
La obra de teatro
Un reconocido escritor está en la sala escribiendo su última obra de teatro. Deja de escribir, mira su trabajo aún incompleto, se levanta y comienza a caminar de una lado a otro de la habitación.
Escritor: -El final, ¿Cuál es el final correcto? (dice en voz alta mientras observa las hojas que están arriba de su escritorio).
Alter Ego 1: -Eso tú lo sábes, no yo (responde el escritor con una voz que no es la propia).
Escritor: -Eso yo lo sé, vos no tenés que decírmelo.
Alter Ego 1: -No es a mí quien deberías preguntarle.
Escritor: - ¿Y vos qué pensás? (deja de caminar).
Alter Ego 2: -Usted sabe que las obras teatrales no son mi especialidad (responde el escritor con otro timbre de voz, diferente al anterior).
Escritor: -Pensá en la historia como un cuento ¿Vos cómo lo terminarías?
Alter Ego 2: -Yo no escribiría un final para esa obra.
Alter Ego 1: -¿Por qué? (preocupado)
Escritor: -Porque es basura (decepcionado).
Alter Ego 2: -Yo no lo hubiera dicho así. Pero no niego que es verdad.
Alter Ego 1: -Son demasiado pesimistas, yo creo que la obra puede ser un éxito (esperanzado).
Alter Ego 2: -Lo dudo.
Escritor: -Muy cierto (comienza a caminar nuevamente).
Alter Ego 1: ¿Realmente piensas eso?
Escritor: (pensativo) -Creo que desde el principio la obra estaba destinada al fracaso.
Alter Ego 2: -Al fin dice algo que tiene sentido.
Escritor: (sonríe maliciosamente) -Ustedes están en la ella, ¿Sabían?
Alter Ego1: -Por supuesto que sí, por eso creo que no puede fracasar.
Alter Ego 2: -Yo lo ignoraba... usted nunca me lo dijo (sorprendido).
Escritor: -Supongo que hay cosas que hasta vos ignorás.
Alter Ego 2: (enojado) -Cállese.
Alter Ego 1: -Creo que tengo una idea, ya sé cómo terminar la historia.
Escritor: -Querrás decir mi idea (dice poniendo gran énfasis en la palabra "mi")
Alter Ego 1: -Estoy seguro que la idea es mía, tú siempre intentas quedarte con el crédito de todo.
Alter Ego 2: (frustrado) -Deben compartir la idea, sea de quien sea.
Escritor: -Claro, vos no sabés de qué hablamos (sonríe)
Alter Ego 2: Explíqueme.
Escritor: (resopla, se dirige al escritorio y se sienta en la silla) -Te contaré mientras escribo.
Alter Ego 2: -Realmente dudo que pueda hacer ambas cosas al mismo tiempo (murmura).
Escritor: -Te escuché.
Alter Ego 2: -Eso no es cierto.
Alter Ego 1: -Incluso yo te escuché.
Alter Ego 2: -¿Puede callarse?
Alter Ego 1: -Creo que no.
Alter Ego 2: -¿Y usted no puede callarlo?
Escritor: -Dudo que pueda hacerlo, lo he intentado muchísimas veces (con tristeza).
Alter Ego 1: -Sigo aquí ¿Saben?
Alter Ego 2: -Sí, ese ha sido el problema desde el principio.
(Un momento de silencio, luego el escritor vuelve a hablar.)
Escritor: -¿Quieren saber el final que pensé?
Alter Ego 1: -Que pensamos (dice, poniendo gran énfasis en la sílaba "mos")
Alter Ego 2: -Diga, no nos deje con la intriga.
Alter Ego 1: -Lamento decirte que tú eres el único que está intrigado.
Escritor: (Permanece en silencio).
Alter Ego 2: -¡Explique de de una vez! (enfadado)
Escritor: -Paciencia, aún estoy pensando.
Alter Ego 2: -¿No dijo que ya sabía el final?
Alter Ego 1: Aún no sabemos como escribirlo.
Escritor: -¿Podrían dejarme por un momento? Quiero pensar sólo.
Alter Ego 1: -Lamento decir que no puedo abandonarte.
Alter Ego 2: -Lamento decirle que él no puede abandonarlo.
Escritor: -Aunque sea, guarden silencio.
Alter Ego 1: -¿Dónde quiere que lo guarde? (dice reiéndose) -No puedo ser tan gracioso.
Alter Ego 2: -Si fuese un poco gracioso ya sería un progreso.
Escritor: -¡Les pedí veinte veces que callen! (se levanta de la silla enojado).
Alter Ego 2: -Callarlo a él es un milagro.
Escritor: -¿Puede evitar contestar? No quiero oír a ninguno de los dos.
Alter Ego 2: -Perdóneme.
Escritor: -¡Shh!
(El escritor escribe rápidamente el final de su obra y comienza a hablar nuevamente.)
Escritor: -Espero que al leer el final de mi obra la gente tenga compasión por mí. No es fácil dar tal final a una obra, poniendo el máximo de uno. Pero cualquiera en la situación del personaje hubiera hecho lo mismo.
Alter Ego 2: -¡Espere! (preocupado).
Alter Ego 1: -¡No!
Escritor: -¿Ven? Ni en este momento pueden callarse, ya me harté. (abre el primer cajón del escritorio y saca un arma)
(silencio)
Escritor: -¿Ah, ahora si deciden callarse? ¿Debo llegar hasta este punto para controlarlos? (dijo, puso el cañón del arma contra su cabeza y disparó)
Final alternativo: (para que tenga sentido deben haber leído este otro cuento)
Alter Ego 2: -Usted puede callarnos cuando quiera, lo sabe, pero...
Escritor: -...perdería mi talento, lo sé. A ustedes les debo todo, aunque recién ahora comienzo a darme cuenta de su presencia, siempre estuvieron allí, ¿Verdad?
Alter Ego 1: -Sí, desde que comenzaste a escribir.
Alter Ego 2: -Piense de nosotros como sus ayudantes.
Escritor: -Pero yo veo lo que hacen, Inconsciente me advirtió, intentan controlarme. Pero no van a lograrlo. (con firmeza)
Alter Ego 2: -¿Está ciego, no lo ve? Es él quien lo controla a usted.
Escritor: -¿Es eso cierto?
(el escritor se queda callado, sus ojos se abren completamente y sus pupilas se dilatan)
Escritor: -Ya veo (dice, se dirige al escritorio y comienza a escribir el final alternativo de su obra, agrega a Inconsciente como personaje y deja la obra inconclusa).
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12:18 p. m.
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04 septiembre 2009
¿Dondé reside la culpa?
Hoy a la mañana, en Buenos Aires, llovió. Y mientras yo iba a la escuela en colectivo estaba pensando que alguien debía estar sacando ventaja de todo eso. Entonces me vino a la mente la respuesta, ¿Qué corporación tiene tanto poder como para provocar una lluvia tan fuerte? ¿Recuerdan el incidente en la ciudad Raccoon? Bueno, la misma compañía que encubrió todos los hechos, debe ser culpable de esto también, Umbrella Corporation.
Es sólo un pensamiento.
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Martín
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2:38 p. m.
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27 agosto 2009
¿Pueden imaginar el tamaño que ahora tiene mi ego?
Quizás algún afortunado ha podido descubrir la noticia por sí mismo. Bueno, literalmente no es una noticia, no es que haya salido en el diario ni nada... esperen... [¿Si? ¿En el diario? ¿Una noticia? ¿No? ¿Una nota querés decir? Ok, entonces creo que merecen saberlo, ¿Verdad?] (se supone que eso es lo que yo le digo a mi ego)
Bueno, mi ego me acaba de comentar algo que considero de suma importancia informar. El día 21 de Agosto de este año, en el diario La Ciudad, en la página número once ha salido una nota titulada: "Un joven escritor de Avellaneda", aunque creo innecesario aclarar, el "Joven escritor de Avellaneda" soy yo. Ahora, primero que nada les dejo la dirección de mi casa, para que me puedan enviar todos los regalos que quieran hacerme a modo de felicitación:
-Debido a la inseguridad, la dirección no pudo ser mostrada- Blogger.
Grr... bueno, los regalos deberán dármelos en persona, aquellas personas que me conocen. Muchas gracias.
¿Debería dejar una prueba de lo que acabo de decir? Podrían buscar el diario abrir la página correcta y leerlo por ustedes mismo, es fácil, miren lo voy a hacer para que vean lo fácil que es: Primero toman el diario, lo abren en la página once, como dije antes y leen la nota. De hacer todo correctamente deberían ver algo como esto:
*En el diario aparecían dos publicidades las cuales yo alteré para que no pudiesen leerse (ahora que soy famoso no puedo hacer publicidades gratuitas).
¿Ven? Ahora pueden hacerlo ustedes, vayan a buscar un diario (aprovechen la oportunidad para cultivarse, leyendo alguna noticia).
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Martín
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5:45 p. m.
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14 agosto 2009
Atardecer
Mientras buscaba entre las cartas de mi antes amada, recordé aquellos días, en los que juntos, observábamos el atardecer.
[Eramos jóvenes y teníamos mucho tiempo por delante, por lo tanto no nos molestaba perder algunos minutos viendo el sol ponerse por detrás del horizonte, tomándonos de las manos.
Todos los días en bicicleta iba a su casa , golpeaba la puerta y cuando ella abría le daba las flores que había recogido en el camino. Entonces sonreía, me abrazaba y me besaba. Yo le decía que se subiese a la parte de atrás de mi bicicleta y nos íbamos. Siempre al mismo lugar, un lugar perfecto que habíamos descubierto el día en que nos conocimos. Estaba frente al mar y tenía una grandiosa vista del atardecer.]
-¿Cuál es?- Me pregunté mientras leía otra carta que no era la que yo estaba buscando.
[Aquel día fuimos al mismo lugar de siempre. Sabíamos que sería la última vez que íbamos a estar allí, con lo cual nos quedamos mucho mas tiempo que de costumbre. Ella se iba y no sabía cuando iba a volver. Yo la comprendía perfectamente, tenía que irse para poder cumplir su sueño de ser actriz. El pueblo no era lo suficientemente grande y no tenía un teatro, por lo tanto no había posibilidades de que triunfase.
Yo estuve cuando se fue, puso sus valijas en el baúl del auto de su papá, se acercó y me besó en los labios como nunca antes lo había hecho. Entró al auto y se fue. Cuando el auto ya no era visible, comencé a llorar, tomé mi bicicleta y fui a casa. En el camino no podía dejar de pensar en todas los cosas que no iban a ser lo mismo: no más tomarse de las manos, no más besos, no más atardeceres y no más ella.
Entré a mi casa y fui a dormir.
Unas horas después me desperté sintiéndome un poco mejor; tomé un papel, una lapicera y comencé a escribir. Esa iba a ser la primera carta que le enviaría, por lo cual no quería demostrar tristeza, no quería que se sintiese culpable de haberme abandonado; así que me tomó un par de horas el saber que la carta estaba terminada. La iba a enviar al día siguiente, no quería que ella recibiese la carta apenas entrara a su nueva casa. No quería parecer desesperado.]
Todos esos recuerdos me hicieron llorar, incluso cuando no podía recordar cómo todo había terminado.
[Los meses pasaron y cada semana recibía una carta de ella. Estaba tan feliz, había entrado a una escuela de teatro y estaba muy entusiasmada. Su felicidad me hacía feliz, pero seguía extrañándola.
No recuerdo la fecha exacta, pero un día conocí a una chica de mi escuela, en el camino a mi casa y comenzamos a hablar. Era dulce y hermosa, me gustaba. Un día le pregunté si quería ir conmigo a un lugar especial, ella aceptó y fuimos. Vimos el atardecer, y cuando nos estábamos yendo, ella se acercó y me besó. Yo la abracé y la besé nuevamente. Ésa fue la primera vez.
No pude evitar sentirme culpable por haber besado a otra chica y en la carta siguiente le conté.]
Todavía buscaba la carta en la cual ella me dijo que no iba a recibir más cartas de su parte. Incluso, cuando aún intentaba recordar las exactas palabras que había usado, la idea de ella despidiéndose era clara en mi mente.
[Días después me había llegado su respuesta, me dijo que estaba feliz por mí y que era lo mejor que me podría haber pasado.
Continuamos enviándonos cartas mutuamente, me contó que estaba triste porque no era muy buena para la actuación pero que iba a intentar mejorar. No le dije lo que pensaba pero sabía que era porque yo había encontrado a otra chica.
Me reunía con la chica casi todos los días, como había hecho anteriormente con ella. Incluso casi la misma rutina, observábamos la puesta del sol, reíamos y no besábamos. Quizás era monótono, pero me encantaba.
Una noche le envié una carta en la cual decía cuanto la extrañaba, a pesar del hecho de tener una nueva novia.]
-Ésta es- pensé -la carta que estaba buscando estaba ahora en mi mano- la abrí y la leí. La fecha era la misma, pero lo que estaba escrito no era lo que recordaba:
Querido Andrés:
Se que debés sentirte extraño, yo aun no conocí a nadie aquí, pero puedo decirte que los sentimientos que tenés son los correctos. Estuve mucho tiempo con vos, así que es difícil aceptar la verdad.
Estoy muy feliz por vos ^^
Ana.
No sólo no parecía estar enojada, como recordaba, incluso no se había despedido. Algo estaba mal. Miré la mesa en donde todas las cartas estaban esparcidas y me dí cuenta: había otra carta que yo no había visto. La tomé y para mi sorpresa, el sobre no había sido abierto. Lo dí vuelta y leí la única frase que ella había escrito "La última carta que vas a recibir de mi parte". Al leerla recordé.
[Un día recibí una carta de ella y cuando la iba a abrir noté que había algo escrito en el sobre aparte de mi dirección, la de ella y todas las cosas reglamentarias del correo. Sólo una frase había escrito y, cuando la leí, supe que todo había terminado.]
Cinco años habían pasado desde ese momento, así que supuse que era momento de saber lo que ella había escrito en la carta. Abrí el sobre, tome la carta y la leí:
Querido Andrés:
Lo que son tristes noticias para mí, tal vez sean de tu agrado. ¿Recordás que te dije que no era muy buena actriz, pero que iba a seguir esforzándome? Pues parece que los profesores pensaron lo mismo y me dijeron que debía abandonar la escuela. ¿Por qué son buenas noticias para vos entonces? Bueno, supongo que de cierta manera también lo son para mí Voy a volver! ^^.
No puedo esperar volver a verte. Sé que estás con otra chica ahora, pero me encantaría verlos a ambos. Espero que ella y yo podamos ser amigas, ¿no sería genial?
Voy a esperarlos en nuestro lugar especial, espero que no estés enojado conmigo, quiero que sigamos siendo amigos
Ana.
No podía creer lo que leí, había estado equivocado, ella había vuelto y no me había enterado.
[Su carta me rompió el corazón, ya no quería escribirme. Pero yo todavía la amaba, tomé la carta y la guardé con las demás. Había estado esperando su respuesta para poder contarle que me iba a mudar a una nueva casa, a unas pocas cuadras de distancia de la otra, la cual era más grande, más linda y sin mis padres. Pero ahora era imposible.
Sofía había venido a casa a preguntarme por qué no la había ido a buscar como siempre hacía. Le expliqué el problema y ella se entristeció. -Sabía que la amabas, pero ahora me doy cuenta cuánto- me dijo. -No podemos estar juntos, no es correcto- dijo y se fue.]
Si hubiese abierto la carta nada de eso hubiera pasado, me hubiese encontrado con ella en nuestro lugar, ella hubiera conocido a Sofía y quizás se hubiesen vuelto amigas. E incluso, de no haber abierto la carta, si hubiese ido a la casa de Sofía como todos los días y luego a ver el atardecer con ella, me hubiese encontrado con Ana.
Salí al jardín, tomé mi bicicleta y fui hasta su casa. En el camino me detuve a recoger unas flores, hesité y decidí no tomar ninguna. Cuando llegué a la casa de Ana golpeé la puerta, ella abrió y me miró fijo por un rato, luego me invito a pasar. Fuimos al comedor, me dijo que me sentara en una silla y fue a la cocina. Volvió con una taza de café para mí y me preguntó cómo había estado. Le expliqué lo que había ocurrido y le pregunté si podíamos volver a estar juntos, pues yo no había dejado de pensar en ella. Me dijo que necesitaba tiempo para pensar y fue a su habitación.
Ahora espero. Espero su respuesta, miro el reloj que está colgado en la pared: pasaron cinco minutos. Tomo mas café y espero. Imagino todas sus posibles respuestas y me preparo para cada una de ellas. De acuerdo con el reloj: veinticinco minutos han pasado. Termino mi café y voy a su habitación, ya he esperado demasiado. Golpeo la puerta y, sin recibir una respuesta, la abro. La habitación esta vacía. Miro alrededor y veo una ventana abierta, me asomo hacia afuera pero no la encuentro. Sobre su cama hallo una carta, la tomo, la abro y leo:
Andrés
Me hiciste una pregunta y te prometo que vas a recibir tu tan esperada respuesta en cinco años.
Ana.
Me voy de su casa, miro alrededor y no la encuentro. Tomo mi bicicleta y me voy a nuestro lugar especial, ella no esta allí. Veo el atardecer y me voy sin saber si la voy a volver a ver.
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Martín
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1:59 p. m.
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21 julio 2009
Premios 20 blogs 2009
Este año decidí inscribirme en los premios al mejor blog, organizado por La Blogoteca. En la parte superior derecha de mi página, encontrarán un link con el cual podrán acceder a la votación de mi blog. Espero que si disfrutan la página y les parece que merece ser votada, entren al sitio, creen su cuenta y voten. Sé que crearse una cuenta puede ser molesto, pero no se preocupen por la posibilidad de recibir correo basura, yo poseo la cuenta desde hace tiempo y los únicos dos mail que recibí fueron para confirmar mi cuenta y para decirme que habían aceptado la inscripión de mi blog.
De por sí, muchas gracias.
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Martín
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2:54 p. m.
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El soldado
[Yo ya no abro los ojos, no quiero ver muerte. El dolor de ver esta cruel labor humana es algo que no puedo tolerar. Aún puedo oír los gritos de los desafortunados que no perdieron sus vidas. Yo no quería estar aquí en primer lugar, me dieron el arma sin preguntarme antes si tenía deseos de acabar con los sueños de otras personas.
Espero en el suelo, a un soldado amable que decida terminar con mi dolor. Sé que no voy a sobrevivir, con lo cual me dedico a recordar a mi familia y me imagino con ellos]
-Éste está muerto, general- [Escucho las voz muy cerca mío, pronto me encontrarán y no voy a sufrir más]
-Creo que aquel se movió... no, ya está muerto.- [Sí, un poco más cerca]
-¡¿Hay algún sobreviviente?! [¿Debería moverme? ¿Debería hacerles saber que no estoy muerto para que puedan matarme?]
-Señor, creo que este soldado aún no ha muerto- [¿Están hablando de mí?]
-Todavía respira- [Pero no por mucho tiempo, ¿Verdad?]
-¿Qué está esperando soldado? Sáquelo de aquí- [¿Quieren tomarme como prisionero?]
-Póngalo en el camión- [Sólo mátenme]
-No te preocupes, todo va a salir bien- [El dolor me nubla la mente, no puedo pensar, no puedo hablar]
[...]
[La luz, es demasiado brillante...]
[Me siento... bien. ¿Dónde estoy?]
[Es difícil saber con los ojos cerrados, pero no puedo abrirlos, no mientras esté esa luz]
-Se está despertando- [¿Una mujer?]
-Estás bien, no intentes moverte, sufriste graves heridas- [Tengo que abrir los ojos, debo ver...]
[...]
[Un hospital]
-¿Hola, como te sentís? [En las camas cercanas a la mía puedo ver a aquellos que tuvieron menos suerte que yo: sus pieles quemadas, sus huesos rotos. Pero no gritan, están dormidos, pero sé que todavía sufren, las drogas no son suficientes. La mitad de ellos van a morir y sus últimos momentos van a ser aquí, sin poder hablar, sin poder ver. Me siento igual que en el campo de batalla, horrible]
-Estoy bien-
Este texto lo había escrito hace mucho tiempo en inglés, lo había subido a mi otro blog y me había olvidado de traducirlo. Ya tengo la idea para un nuevo cuento, pero todavía no está terminado, con lo cual decidí subir éste antes.
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2:22 p. m.
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12 julio 2009
El paisaje.
Hace mucho tiempo vivió un hombre el cual había hecho de la pintura su profesión. Pintó las más hermosas obras de todo el pueblo. Muchos hombres y mujeres buscaban su sabiduría, pero cada vez que se presentaban ante él, los rechazaba. No quería ningún pupilo, hasta donde él sabía, no era muy buen maestro.
Cualquiera que pudiese pagar una de sus pinturas podía llevársela, él amaba cada uno de sus trabajos, pero también pensaba que el arte era algo que debía ser compartido. Era injusto quedarse con todas sus hermosas pinturas, con lo cual las cedía. Pero como necesitaba el dinero, no tenía otra opción que venderlas.
Una noche tuvo un sueño. Sonó con un increíble paisaje que nunca había visto. Los colores habían sido perfectamente elegidos, todo era perfecto. Estaba asombrado.
Se despertó y abrió sus ojos, miró para todos lados intentando encontrar el paisaje que lo había maravillado. Era inútil, estaba despierto.
Tomó sus pinturas y trató de emular lo que había visto en su sueño. Su mano no se movió. No sabía por dónde empezar a pintar. En realidad, aunque intentó recordar lo que había visto, no pudo. Decepcionado, se acercó a su cama, se acostó en el colchón y esperó. Pronto volvería a dormirse y de nuevo, soñaría.
Los colores, nuevamente, ganaron su entusiasmo. En su sueño, todo estaba tranquilo. Buscó sus pinturas y su lienzo para pintar el maravilloso lugar en donde se encontraba sin efecto. Seguía durmiendo ¿Cómo iba a poder pintar?
Abrió sus ojos y se apresuró a acercarse a su mesa donde había dejado sus pinturas, tomó el pincel y se detuvo. La imagen de su sueño había desaparecido tan pronto como había abierto los ojos.
Muchas noches pasaron y en cada una de ellas el soñó con el paisaje. Se dió cuenta que intentar pintar lo que veía en sus sueños era completamente inútil. Así que decidió ir a la biblioteca. Entre todos los estantes debía haber un libro que mencionase el lugar en el cual él había estado en su dormir, o así había pensado, pero se equivocó. El lugar no existía, no fuera de sus sueños, por lo menos.
Pasó varias horas intentando encontrar la solución a su problema. Intentó no abrir los ojos al despertarse, pero no pudo, era una reacción normal para él. También trató de cubrir sus ojos de noche pero así, él no podía dormir.
Estaba desesperado, quería que todas las personas pudiesen conocer aquel maravilloso e indescriptible lugar. Y así decidió que la única manera de poder pintar lo que veía en sus sueños era evitando ser distraído por los colores de la vida real. Una noche, antes de acostarse, tomó algunas de sus pinturas y se las echó en los ojos. Quedó ciego y se fue a dormir.
A la mañana siguiente se despertó, abrió los ojos y no vió nada. Así que la imagen de su sueño no desapareció. Se acercó al escritorio donde había dejado sus pinturas y su lienzo, y comenzó a pintar lo que había soñado. Pintó por muchas horas hasta que supo que había terminado. Despertó a su esposa y le mostró el trabajo. Rápidamente le explicó lo que había hecho la noche anterior. Ella lloró sin prestar atención a su trabajo y lo abrazó. Le preguntó cómo podría haber hecho tal cosa, pero el no respondió. Nuevamente le mostró su obra y su esposa se quedó sin habla. Vió los colores, la paz del paisaje y como todo había sido perfectamente pintado. Se maravilló por un lugar que jamás había visto. Tomó la pintura y la llevó afuera. La belleza del trabajo deslumbró a todos en el pueblo, nadie podía creer la grandeza de la obra ni del artista.
Lo años pasaron y a ese cuadro se le unieron muchos otros. Fueron esparcidos por todo el lugar, para que todos pudiesen contemplarlas.
Una noche, después de muchas décadas, el pintor murió. Su esposa y todos los hombres y mujeres del pueblo lloraron su muerte. Pero ellos supieron que él no podría haber muerto más perfectamente. Obviamente, él estaba soñado con otro hermoso paisaje y cuando murió se fue al cielo, pero no lo notó. En sus sueños él había visto el cielo y tal cual lo había pintado. Así que cuando dejó de soñar con estar allí y empezó a estar allí, el no supo.
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3:37 p. m.
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24 junio 2009
Personajes
Mientras el sonreía y contaba chistes yo me quedaba callado, claramente la expresión de mi rostro mostraba disfrute, pero yo no me reía. Mi trabajo me prohibía estrictamente producir algún sonido y yo no estaba en posición de modificar las condiciones de mi empleo.
Cuando me sacaba el maquillaje, volvía a ser yo, volvía a hablar con la gente en vez de comunicarme sólo con gestos. Yo disfrutaba esa nueva libertad, poder volver a usar mis cuerdas vocales era una bendición, sentía que de otra manera, éstas se acostumbrarían a la falta de trabajo y perdería mi voz.
Pero con él era un caso distinto, cuando se sacaba el disfraz y el maquillaje, sólo quedaba un hombre, ya no era tan divertido y empezaban a visualizarse todos los problemas de una persona normal. Era muy deprimente verlo así, saber que ese rostro que parecía hasta en ciertos momentos inanimado, podía ser tan diferente, que tenía la capacidad de alegrar a mucha gente y de reír hasta en los momentos más trágicos.
Los meses pasaban y su tristeza aumentaba, ninguno de nosotros tenía el coraje de hablar sobre lo que él sentía, él nunca había dicho una palabra sobre el tema y decidimos que lo mejor era no intervenir.
Fueron muy raras las circunstancias en las cuales todos nos enteramos de lo que lo acomplejaba, en ese momento no entendíamos el motivo por el cual él nos reveló la causa de su pesar. Su explicación nos hizo entender dos hechos que ninguno había podido asociar: su pérdida de cabello y sus ausencias al trabajo, las cuales eran permitidas por quien nos había contratado, señor que nunca había permitido que alguien se tomase un día libre.
Sufrimos muchos ese día, algunos incluso demostraron su tristeza con lágrimas. En cambio yo no lloré, no demostré ninguna señal de debilidad y no hice comentario alguno hasta que terminó el funeral, luego me dirigí a mi casa, me saqué nuevamente el maquillaje y comencé a llorar.
No volví a hacer nuevamente mi personaje, cambié mi ropa de trabajo blanca y negra por una mucho más colorida y me refugié, tal como había hecho él, en mi personaje.
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2:16 p. m.
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01 junio 2009
El escritor
Casi todas mis historias no fueron creadas por mí, fueron hechas para mí. Yo no las creo, no es justo decir lo contrario, soy tan sólo un intérprete. Si una historia no está escrita como debería es solo mi culpa, las ideas son presentadas frente a mí, es mi trabajo explicarlas lo mejor posible. Pero a veces, cuando leo lo que escribí, las palabras se sienten vacías, parte de su significado se perdió y de nuevo, Inconsciente me recuerda como el cuento debe ser. Así que borro parte de mi progreso e intento hacerlo otra vez.
Incluso a veces, Inconsciente toma parte de mi escritura: -corre- me dice y yo escribo lo que me acaba de susurrar. No debería ser así, se está robando mi trabajo, intenta deshacerse de mí. Sólo me pregunto cuánto tiempo más va a pasar, para que él pueda escribir por su cuenta, sin mano, sin escritor, sin tinta, únicamente palabras sin lugar donde ser escritas, las historias intactas y nadie que pueda mal interpretarlas.
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