26 septiembre 2009

Microcuento

Él era diferente a todos los hombres que alguna vez habían estado aquí. Su traje negro estaba limpio y su camisa blanca, planchada. Desde el momento en que abrió la puerta se comportó como todo un caballero. Ayudó a un hombre con bastón, a levantarse de su silla y al acercarse a la barra para pedir una cerveza dijo "por favor" y "gracias". Fue por ese motivo que me pareció inoportuno hacer mención de su espantoso olor. En su ropa se había impregnado el olor a cementerio. Ahora, él se encontraba en mi bar tomando una cerveza sin marca, la conexión era obvia.

8 comments:

Guuadi . dijo...

Me encantó.

Martín dijo...

Gracias, hace bastante que no escribía y me alegra saber que te gustó.

robertita - dijo...

Gracias Tincho por tu apoyo y preocupacion.
Realmente me ayudaste mucho.

Besitos ^^

robertita - dijo...

Algun día iremossss.
Algun diaa jajajaj

robertita - dijo...

Esteem. Tenemos que arreglas bien bien cuando pueden todos y vamos.
Hoy hubiese sido un buen día, pero bueno. Yo a las 11 tengo que estar de Nacho para estudiar y a la atrde tengo ensayo xD.
Así que veremos.
Quizas el finde que viene (no este, el otro), podemos ir.


Y gracias Tincho nuevamente por estar ahí para ayudarme :)

robertita - dijo...

Teee debo el cueeeeentooo :O
Pronto, pronto (H)

robertita - dijo...

No creo estar equivocada al seguir. No estoy corriendo, ni estoy dejando de ver mi alrededor. Estoy siguiendo mis sentimientos y mis sueños. Si debo caer, caeré.
Gracias de todas formas por tu comentario :)

robertita - dijo...

Bueno, gracias por la buena onda entonces (?.
Yo no lo creo así.
Pero acepto tu punto de vista.